La artritis

¿QUÉ ES LA ARTRITIS?

La palabra deriva del griego “arthros” articulación y el sufijo “itis” que definiría inflamación, de tal forma que artritis equivale a “inflamación de una articulación”.

En las articulaciones los extremos de los huesos están cubiertos por cartílago, y todo ello, cerrado por un tejido conocido como membrana sinovial. En esta membrana es donde se asienta la inflamación en la artritis, aunque posteriormente puede lesionar el resto de las estructuras articulares. De esta forma se produce inestabilidad y deformidad de la articulación y, como consecuencia, incapacidad funcional para la realización de tareas como caminar, subir escaleras, utilizar un ordenador o abrir una botella.

En la mayor parte de los casos, el motivo de la aparición de una artritis es desconocido; posiblemente, al existir tantos tipos diferentes de artritis, existan también una multitud de causas distintas. La artritis puede afectar a todos los segmentos de la población, desde la infancia a la edad adulta. Algunas artritis curan, incluso espontáneamente, pero otras muchas son crónicas y progresivas si no se instaura tratamiento.

Por ello, si usted padece una artritis debe buscar consejo de un reumatólogo para que éste determine qué tipo de artritis padece usted, y cuál es el mejor tratamiento.

Algunos pacientes con artritis pueden presentar afectación de otros órganos y sistemas, incluyendo riñones, pulmones, sistema nervioso o la piel. En estos enfermos, la inflamación se produce de forma generalizada en las articulaciones y órganos vitales con el consiguiente deterioro de la salud del paciente.

artritis reumatoide

CUÁLES SON SUS SINTOMAS

Este grupo de enfermedades presenta unos síntomas articulares comunes en un gran número de casos, pero que no son fáciles de diferenciar de los síntomas que tienen otras enfermedades reumáticas.

El más frecuente es la presencia de dolor inflamatorio; es decir, dolor que mejora con los movimientos pero empeora con el reposo, especialmente con el reposo nocturno.

Los pacientes con artritis presentan generalmente disminución de la capacidad de movimiento de las articulaciones afectadas. Es también muy frecuente que los enfermos refieran rigidez por las mañanas para mover las articulaciones dañadas; esta rigidez matutina es prolongada y suele persistir más de media hora.

La fatiga es otro síntoma que padecen muchos pacientes con artritis.

Por otra parte, cuando el médico examina a un paciente con artritis, observa que las articulaciones afectadas están hinchadas, calientes, e incluso a veces con la piel que las recubre de color rojo. Todo ello, es indicativo de la inflamación que padecen.

SINTOMAS ARTRITIS

CLASIFICACIÓN

La artritis se clasifica según su extensión y su forma de aparición:

Monoartritis: Cuando la artritis afecta a una sola articulación. En estos casos, el reumátologo busca la posibilidad de que la artritis sea causada por un germen, es decir que se trate de una artritis infecciosa. Con frecuencia están motivadas por enfermedades de causa metabólica, como la gota o la condrocalcinosis.

Oligoartritis: Si afecta a 2 ó 3 articulaciones.

Poliartritis: Si afecta a 4 o más articulaciones. En estas situaciones interesa conocer si su aparición ha sido brusca y reciente (artritis agudas), ya que pueden estar también en relación con la presencia de infecciones presentes o pasadas, o bien ya persisten más de 3 meses, en cuyo caso se habla de artritis crónicas, las cuales, con frecuencia, son debidas a enfermedades reumáticas de tipo autoinmune, en las que el organismo reacciona contra sus propios componentes, como la artritis reumatoide, la artritis psoriásica, el lupus eritematoso…

CLASIFICACION ARTRITIS
DIAGNOSTICO ARTRITIS

DIAGNOSTICO

Después de realizar la historia clínica, es probable que el reumatólogo solicite algún tipo de estudio para confirmar sus sospechas sobre la enfermedad. Estos estudios son muy variados, dependiendo de la enfermedad en la que se piense, pero incluyen generalmente:

Análisis de sangre: Se suele solicitar el hemograma que estudia las células sanguíneas, la velocidad de sedimentación que valora el grado de inflamación y la bioquímica sérica que indica el funcionamiento de órganos como el hígado o el riñón. También se pueden estudiar diversos anticuerpos como el factor reumatoideo o los anticuerpos antinucleares, que pueden estar presentes en las artritis autoinmunes.
Radiografías: Pueden ser muy útiles, para el diagnóstico, en los casos en los que la artritis tiene ya cierto tiempo de evolución. En algunas ocasiones, pero no siempre, son necesarias otras técnicas de imagen como el TAC, la resonancia o la gammagrafía.
Otras pruebas: En ocasiones se puede extraer líquido sinovial de las articulaciones, ya que éstas, cuando están inflamadas, lo producen en exceso. Si el líquido sinovial se puede analizar, proporciona datos muy útiles puesto que nos informa del grado de inflamación, o de la presencia de microcristales o de gérmenes como causa de la artritis. También puede ser necesario hacer biopsias de piel y músculos, estudios en el suero en busca de virus u otras infecciones.

Existen muchos tratamientos que ayudan a mejorar los síntomas de la enfermedad y, generalmente, se emplean varios simultáneamente. Encontrar el tratamiento correcto para cada paciente, en ocasiones, puede llevar algún tiempo, y puede cambiar cuando su enfermedad se modifica. Es su reumatólogo quién debe recomendarle el más adecuado en su caso.

Por otra parte, en el tratamiento de las artritis, especialmente si son crónicas, puede estar implicado todo un equipo terapéutico en el que, además del reumatólogo, participan el médico de familia, el médico rehabilitador, el ortopeda, terapeutas físicos y ocupacionales, psicólogos…

Los tratamientos para la artritis pueden ser clasificados en varios grupos: medidas básicas, medicación, y cirugía…

MEDIDAS BÁSICAS

  • Reposo: durante las fases activas de la artritis, cuando los síntomas son más intensos y existe fatiga, es preferible aumentar las horas de reposo hasta que empiece a hacer efecto la medicación. Posteriormente, reanude su actividad de forma progresiva.
  • Ejercicio: es muy importante para mantener la movilidad y la independencia física. El ejercicio también mejora el dolor, reduce la fatiga y le ayuda a sentirse bien. Haga los ejercicios que le recomienden, al menos una vez al día, durante los momentos en que se sienta con menor fatiga o rigidez. Si aparece dolor después de realizarlos y dura más de dos horas, reduzca el nivel de actividad para la próxima vez, o deje los ejercicios durante unos días.
  • Frío y calor: utilizados sobre las articulaciones inflamadas pueden aliviar el dolor y la rigidez, por ejemplo, antes de hacer los ejercicios. El calor, que se puede aplicar con la esterilla eléctrica o en el baño, ayuda a relajar la musculatura, mientras que el frío, aplicando bolsitas de hielo, anestesia la piel y reduce el dolor.
  • Proteger las articulaciones: existen muchos dispositivos para hacerle más fácil la realización de sus tareas diarias, como bastones, plantillas, agarraderas para objetos finos… El exceso de peso está relacionado con algunas artritis, como la gota. Es aconsejable siempre mantener un peso adecuado, y para ello debe restringir las comidas calóricas y hacer ejercicio.

MEDICACIÓN

Existen muchos fármacos que pueden usarse para tratar la artritis. Algunos se emplean en todo tipo de artritis, mientras que otros son específicos y son empleados en situaciones concretas. En general, todos deben ser prescritos por un médico.

Los medicamentos más comúnmente empleados en la artritis son los antiinflamatorios no esteroideos, los cuales sirven para reducir el dolor y la inflamación. Los más conocidos son: la aspirina, ibuprofeno, naproxeno…

Otros medicamentos frecuentemente usados son los analgésicos, los cuales alivian el dolor sin suprimir la inflamación; no tienen complicaciones digestivas, a diferencia de los anteriores. Los corticosteroides se prescriben también para reducir el dolor y la inflamación; a causa de sus posibles efectos secundarios, siempre deben de ser prescritos y controlados por un médico.

Cuando la enfermedad no responde adecuadamente al tratamiento convencional y temprana a los fármacos antireumáticos modificadores de la enfermedad (FAME), Methotrexate ®, leflunamida (Arava ®), Sulfasalacina (Salazopyrina ®), hidroxicloroquina (Dolquine ®) y persiste la actividad inflamatoria clínica y analítica con discapacidad, existe la terapia biológica que ha sido un paso de gigante que se dio con el cambio de siglo, cuando los servicios de reumatología comenzaron a ofrecer a sus pacientes esta medicación, con fármacos derivados de células animales o humanas que, utilizados en un momento temprano de la enfermedad, logran paralizarla y «en algunos casos» también revertirla moderadamente y aunque su coste es muy caro, merece la pena por su eficacia.

CIRUGÍA

La mayor parte de las personas nunca necesitarán cirugía para tratar su artritis. No obstante, en algunos casos de mala evolución, una intervención quirúrgica puede resolver problemas en los que han fallado otros tratamientos. La cirugía más empleada en la artritis es la sustitución de una articulación dañada por una artificial (prótesis).

Fuente: Sociedad Española de Reumatología

TIPOLOGÍA

A pesar de que al hablar de artritis parece que nos referimos a una sola enfermedad, dicho término es utilizado para definir más de 100 tipos de artritis diferentes.

Entre las más habituales se encuentran:

¿QUÉ ES LA ARTRITIS REUMATOIDE?

La artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad crónica, autoinmune e incapacitante, que afecta a todo el organismo y que se caracteriza principalmente por la inflamacion y el deterioro de las articulaciones.

La inflamación, causa dolor, rigidez e hinchazón, y si no se trata de forma eficaz desde el principio, conduce a la pérdida de la funcionalidad de las articulaciones afectadas y, por consiguiente, a la incapacidad progresiva. La AR puede afectar también a otras partes del organismo y traer consigo otras complicaciones como la fatiga, la anemia, las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis.

  • Artritis Reumatoide: Es una poliartritis que afecta con frecuencia a las articulaciones de los miembros (especialmente manos y pies) y menos a las de la columna. Suele ser bilateral y simétrica, lo cual quiere decir que inflama las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo. Predomina en el sexo femenino, sobre todo a partir de los 40-50 años.
¿QUIEN LA PUEDE CONTRAER?

La AR puede afectar a personas de cualquier edad. La mayor parte de los pacientes son adultos jóvenes, principalmente mujeres, con edades comprendidas entre los 25 y los 55 años. En España, alrededor de 250.000 personas padecen en la actualidad Artritis reumatoide.

SÍNTOMAS

Entre los principales síntomas destacan: dolor, inflamación, rigidez articular, fiebre, fatiga y limitación del movimiento en las articulaciones de las manos, pies, codos, rodillas y cuello. Estas manifestaciones pueden comenzar de forma leve y progresiva o aparecer repentinamente en forma de brote agudo.

Un paciente que presente síntomas como movilidad reducida, manos hinchadas, atrofia muscular, febrícula y fatiga, cuyas articulaciones muestran calor y sensibilidad al tacto, deberá consultar con un reumatólogo la posibilidad de que esté experimentando las primeras manifestaciones de Artritis Reumatoide.

DIAGNÓSTICO

La Artritis Reumatoide deteriora la calidad de vida del paciente debido al dolor y a la incapacidad que produce. El 40% de los pacientes quedan incapacitados para trabajar a los 5 años del diagnostico; pero incluso actividades tan cotidianas como atarse los cordones, asearse, vestirse o preparar la comida, se convierten en grandes retos que el paciente con AR tiene que superar día a día con mucha dificultad. Sin embargo el diagnóstico y tratamiento de la AR, en las fases tempranas de la enfermedad, puede evitar que la articulación se dañe de forma irreversible.

Para realizar el diagnóstico correcto, el reumatólogo tiene que valorar los síntomas y hacer una exploración de las articulaciones en busca de inflamación o deformidad. Además, para no confundirla con las otras enfermedades reumáticas con síntomas similares, es necesario realizar un análisis de sangre y radiografías para confirmar el diagnóstico.

Uno de los parámetros que se miden en el análisis de sangre es el Factor Reumatoide, un anticuerpo que se dirige contra el propio organismo. Aproximadamente el 80% de las personas que padecen AR son seropositivas para el Factor Reumatoide (es decir que tienen este anticuerpo presente en la sangre). El Factor Reumatoide se asocia a una AR más agresiva.

TRATAMIENTO

El objetivo principal del tratamiento de la Artritis Reumatoide es alcanzar la remisión, es decir, que el paciente esté libre de síntomas.

Hay dos grupos principales de fármacos para tratar la AR:

  • Fármacos que sirven para aliviar el dolor y la inflamación a corto plazo (AINEs y glucocorticoides).
  • Fármacos que modifican la evolución de la enfermedad a largo plazo (fármacos antireumáticos modificadores de la enfermedad -FAMEs- y fármacos biológicos).

FÁRMACOS BIOLÓGICO

Actúan a nivel del sistema inmunológico disminuyendo la respuesta inflamatoria. Existen varios tipos de fármacos biológicos utilizados en Artritis Reumatoide:

  • Inhibidores de la interleuquina 6 (IL-6), molécula que juega un papel importante en la inflamación.
  • Fármacos que actúan sobre las células B yT, principales células implicadas en el proceso inmunológico.
  • Inhibidores del TNF (Factor de Necrosis Tumoral), molécula que interviene en el proceso inflamatorio.
¿QUÉ ES LA ARTRITISPSORIÁSICA?

La psoriasis es una enfermedad en la que se desarrollan en la piel manchas escamosas rojas y blancas. Se produce cuando el sistema inmunológico del cuerpo actúa a toda potencia y ataca la piel. Algunas personas con psoriasis pueden desarrollar también artritis psoriásica, cuando el sistema inmunológico ataca además las articulaciones y causa una inflamación. Como la psoriasis, los síntomas de la artritis psoriásica aparecen y desaparecen, varían de una persona a otra e incluso cambian de lugar en la misma persona con el tiempo.

La artritis psoriásica puede afectar cualquier articulación del cuerpo y pueden ser sólo una, varias o múltiples articulaciones. Cuando aparece en los dedos de las manos o los pies, esta afección suele denominarse dactilitis. Las uñas también pueden verse afectadas.

La artritis psoriásica en la columna, denominada espondilitis, produce dolor en la espalda o el cuello, y dificultad para agacharse. También puede producir puntos sensibles donde se unen los tendones y los ligamentos a los huesos. Esta afección, llamada entesitis, puede causar dolor en la parte posterior del talón, la planta del pie, alrededor de los codos o en otras áreas. La entesitis es uno de los rasgos característicos de la artritis psoriásica.

Se han realizado investigaciones recientes en las que se indica que la inflamación persistente producida por la artritis psoriásica causa un daño articular más adelante, por lo que es esencial obtener un diagnóstico preciso temprano. Afortunadamente, hay tratamientos disponibles y eficaces para la mayoría de las personas.

La psoriasis es una enfermedad en la que se desarrollan en la piel manchas escamosas rojas y blancas. Se produce cuando el sistema inmunológico del cuerpo actúa a toda potencia y ataca la piel. Algunas personas con psoriasis pueden desarrollar también artritis psoriásica, cuando el sistema inmunológico ataca además las articulaciones y causa una inflamación. Como la psoriasis, los síntomas de la artritis psoriásica aparecen y desaparecen, varían de una persona a otra e incluso cambian de lugar en la misma persona con el tiempo.

La artritis psoriásica puede afectar cualquier articulación del cuerpo y pueden ser sólo una, varias o múltiples articulaciones. Cuando aparece en los dedos de las manos o los pies, esta afección suele denominarse dactilitis. Las uñas también pueden verse afectadas.

La artritis psoriásica en la columna, denominada espondilitis, produce dolor en la espalda o el cuello, y dificultad para agacharse. También puede producir puntos sensibles donde se unen los tendones y los ligamentos a los huesos. Esta afección, llamada entesitis, puede causar dolor en la parte posterior del talón, la planta del pie, alrededor de los codos o en otras áreas. La entesitis es uno de los rasgos característicos de la artritis psoriásica.

Se han realizado investigaciones recientes en las que se indica que la inflamación persistente producida por la artritis psoriásica causa un daño articular más adelante, por lo que es esencial obtener un diagnóstico preciso temprano. Afortunadamente, hay tratamientos disponibles y eficaces para la mayoría de las personas.

  • Artritis psoriásica: Es una enfermedad de las articulaciones que se presenta en algunos enfermos de psoriasis, lo que le confiere unas características peculiares en cuanto a evolución y pronóstico. La lesión articular es inflamatoria, es decir con dolor, hinchazón, calor, dificultad de movimiento de la articulación inflamada y, a la larga, posibilidad de deformación. Sólo un 10% de enfermos con psoriasis desarrollarán artritis y la gravedad de ésta no tiene relación con la extensión de la lesión de la piel. Es una enfermedad crónica, que evoluciona irregularmente a lo largo de la vida, con épocas de inactividad y épocas de inflamación y dolor.
CAUSAS

No se sabe con exactitud qué causa la artritis psoriásica.

El 40% de las personas que la padecen tiene un miembro de la familia con psoriasis o artritis, lo que sugiere que la herencia puede tener un papel.

Este mal también puede ser el resultado de una infección que activa el sistema inmunológico. Si bien la psoriasis en sí misma no es infecciosa, puede desencadenarla una infección estreptocócica de la garganta.

TRATAMIENTO

Como tratamiento inicial se utilizan medicamentos antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno (Motrin o Advil) o el naproxeno (Aleve).

Si la artritis no responde, pueden recetarse fármacos antirreumáticos que modifican la enfermedad. Entre ellos se encuentran la sulfasalacina (Azulfidine), el metotrexato (Rheumatrex), la ciclosporina(Neoral, Sandimmune) y la leflunomida (Arava). Algunas veces, pueden administrarse combinaciones de estos medicamentos. El antimalárico hidroxicloroquina(Plaquenil) puede ayudar, pero por lo general se evita ya que puede producir un brote de psoriasis.La azatioprina(Imuran) puede ayudar a las personas con formas graves de artritis psoriásica.

Los agentes anti factor de necrosis tumoral  que están disponibles desde hace menos tiempo, como adalimumab (Humira), etanercept (Enbrel), golimumab (Simponi) e infliximab (Remicade) pueden ayudar tanto con la artritis como con la psoriasis cutánea.

¿QUIEN LA PUEDE CONTRAER?

En general se produce en personas de entre 30 y 50 años, pero puede comenzar en la niñez. Hombres y mujeres están en riesgo por igual. Los niños con artritis psoriásica también están en riesgo de contraer uveítis (inflamación de la capa media del ojo).

DIAGNÓSTICO

Como tratamiento inicial se utilizan medicamentos antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno (Motrin o Advil) o el naproxeno (Aleve).

Si la artritis no responde, pueden recetarse fármacos antirreumáticos que modifican la enfermedad. Entre ellos se encuentran la sulfasalacina (Azulfidine), el metotrexato (Rheumatrex), la ciclosporina(Neoral, Sandimmune) y la leflunomida (Arava). Algunas veces, pueden administrarse combinaciones de estos medicamentos. El antimalárico hidroxicloroquina(Plaquenil) puede ayudar, pero por lo general se evita ya que puede producir un brote de psoriasis.La azatioprina(Imuran) puede ayudar a las personas con formas graves de artritis psoriásica.

Los agentes anti factor de necrosis tumoral  que están disponibles desde hace menos tiempo, como adalimumab (Humira), etanercept (Enbrel), golimumab (Simponi) e infliximab (Remicade) pueden ayudar tanto con la artritis como con la psoriasis cutánea.

IMPACTO EN LA SALUD

El impacto de la artritis psoriásica depende de las articulaciones involucradas y la gravedad de los síntomas. La fatiga y la anemia son comunes. Algunos pacientes con artritis psoriásica también experimentan cambios de humor. Tratar la artritis y reducir los niveles de inflamación ayudan con estos problemas.

Las personas con psoriasis tienen ligeramente más probabilidades de padecer hipertensión, colesterol alto, obesidad o diabetes. Mantener un peso saludable y tratar la hipertensión y el colesterol también son aspectos importantes del tratamiento.

Muchas personas con artritis desarrollan rigidez en las articulaciones y debilidad muscular por falta de uso. El ejercicio adecuado es muy importante, ya que mejorará la salud general y mantendrá flexibles las articulaciones.

VIVIR CON ARTRITIS PSORIÁSICA

Muchas personas con artritis desarrollan rigidez en las articulaciones y debilidad muscular por falta de uso. El ejercicio adecuado es muy importante para mejorar la salud general y mantener las articulaciones flexibles. Esto puede ser bastante simple.

Caminar es una excelente manera de ejercitarse. Un soporte para caminar o plantillas ortopédicas ayudarán a evitar presión innecesaria sobre pies, tobillos o rodillas afectados por la artritis. Una bicicleta estacionaria es otra buena opción, como también el yoga y los ejercicios de estiramiento que pueden ayudar con la relajación.

Algunas personas con artritis hallan más fácil moverse en el agua. En ese caso, la natación o caminar en la piscina permiten hacer actividad sin ejercer presión en las articulaciones.

Muchas personas con artritis psoriásica también se benefician con terapia física y ocupacional para fortalecer los músculos, proteger las articulaciones de mayores daños y aumentar la flexibilidad.

¿QUÉ ES LA ARTRITIS IDEOPÁTICA JUVENIL?

La forma de artritis más común en los niños es la artritis idiopática juvenil (AIJ). Es una de las enfermedades crónicas más comunes de la niñez, casi tan común como la diabetes juvenil dependiente de insulina. Antes se le conocía como Artritis Reumatoide Juvenil (ARJ) y Artritis Crónica Juvenil (ACJ). Comúnmente es una condición leve que causa pocos problemas, pero podría causar serios problemas en casos severos.

  • Artritis idiopática juvenil: Es la forma más común de artritis en los niños. Produce dolor, rigidez articular, hinchazón de las articulaciones y pérdida de movimiento. Puede acompañarse de lesiones cutáneas y fiebre.
    Lupus eritematoso: Es una enfermedad autoinmune, de predominio en mujeres jóvenes y que puede dañar la piel, las articulaciones, el corazón, los riñones y otros órganos internos.
¿QUIEN LA PUEDE CONTRAER?
SÍNTOMAS

Los síntomas observados en las articulaciones con AIJ incluyen: hinchazón, rigidez, enrojecimiento, calor o dolor en la articulación afectada, que a menudo empeora al despertar o después de permanecer inmóvil por un período de tiempo. Entre los síntomas adicionales que no se observan en las articulaciones se cuentan: fatiga, insomnio, falta de apetito y pérdida de peso. Sin embargo la AIJ afecta a cada niño de manera diferente algunas de estas señales de artritis pueden afectar a unos niños más que a otros.

Los síntomas de AIJ no sólo varían de un niño a otro. También cambian de un día para el otro y en el mismo niño, incluso podrían variar durante un mismo día. Un día podría parecer que el niño ha entrado en una etapa de remisión. Remisión es un período en el que los síntomas de la artritis desaparecen y los resultados de los exámenes físicos mejoran. Únicamente su médico puede decidir si su hijo se encuentra o no en remisión y para ello, deberá realizarse un examen, ya que la artritis se considera como activa aunque sólo una articulación esté inflamada.

También habrá días en los que el niño experimente episodios en los que la artritis sea más activa. El niño podría no sentirse bien, tener dolor o presentar una articulación hinchada, enrojecida y que no se mueve bien.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico puede incluir los siguientes pasos:

• Un historial clínico completo que ayude a determinar el tiempo y las características de de los síntomas que se hayan presentado, para así descartar otras posibles causas, tales como, traumatismo o infecciones, y para saber si otros miembros de la familia han tenido artritis o alguna condición relacionada.
• Un examen físico, para observar la inflamación de las articulaciones, sarpullido, nódulos o problemas de visión, que podrían sugerir la presencia de artritis juvenil o de la alguna enfermedad asociada.
• Pruebas de laboratorio, que incluyan la tasa de sedimentación eritrocítica (ESR por sus siglas en inglés), pruebas de anticuerpos antinucleares (AAN), anti-péptido cíclico citrulinado (anti-ccp), prueba del factor reumático (RF), tipificación del antígeno HLA-B27, recuento sanguíneo completo y análisis de orina. También se podrían solicitar otras pruebas, si es que el doctor las considera necesarias.
• Radiografías de las articulaciones, para indagar si existen señales de daño en las mismas. La obtención de imágenes radiológicas podría incluir un ultrasonido, una tomografía computarizada y una resonancia magnética, así como también, los tradicionales rayos-x. La obtención de un diagnóstico es un buen primer paso hacia la elaboración de un plan para el tratamiento de la artritis del niño.

El diagnóstico de AIJ se basa en los resultados del examen físico y la ejecución de varios análisis de laboratorio podrían emplearse para corroborarlo. El diagnóstico se efectúa por la presencia de artritis activa en una o más articulaciones por un tiempo mínimo de seis semanas consecutivas y después descartar otras enfermedades.

 

También habrá días en los que el niño experimente episodios en los que la artritis sea más activa. El niño podría no sentirse bien, tener dolor o presentar una articulación hinchada, enrojecida y que no se mueve bien.

TRATAMIENTO

MEDICAMENTOS

La primera meta del uso de la terapia con medicamentos es el reducir la inflamación, aliviar el dolor y optimizar su habilidad para realizar actividades diarias. Las metas a largo plazo son prevenir el progreso de la enfermedad y la destrucción de hueso, cartílago y tejidos blandos, tales como músculos, tendones y la cápsula articular.
Frecuentemente, se receta más de un medicamento a la vez para tratar la artritis del niño. Los siguientes medicamentos han sido utilizados para el tratamiento de niños con artritis o condiciones afines.

Medicamentos Antiinflamatorios No-esteroides (AINE) .Son fundamentales en la terapia inicial de la artritis juvenil. No todos los niños responden a cada medicamento. Por este motivo, el médico debe probar distintas medicinas antiinflamatorias no esteroides para encontrar la que tenga el efecto deseado.

Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad (FARME).No producen un efecto antiinflamatorio, ni alivian el dolor de inmediato, al contrario, puede durar varias semanas o meses después del inicio de la terapia para que funcionen. Los medicamentos FARME previenen daños en las articulaciones, como la destrucción ósea y la pérdida del espacio articular. Estas medicinas se utilizan con más frecuencia en combinación con los medicamentos antiinflamatorios no esteroides.

Metotrexato  . Se trata del fármaco antirreumático modificador de enfermedad que más se prescribe para niños y adultos con artritis.

Sulfasalazina

Leflunomida

Corticosteroides

Hidroxicloroquina

Agentes biológicos   Los agentes biológicos, también denominados modificadores de la respuesta biológica (MRB), constituyen una nueva clase de fármacos utilizados para el tratamiento de varias enfermedades, entre las que se incluye la artritis idiopática juvenil. Estos medicamentos funcionan impidiendo que el sistema inmunológico cause inflamación.Hasta el momento existen cinco biológicos aprobados por la FDA para tratar artritis reumatoide en niños: el etanercept (Enbrel), el adalimumab (Humira), el abatacept (Orencia), el canakinumab (Ilaris), y el tocilizumab (Actemra).

Analgésicos .Los analgésicos (acetaminofeno, tramadol) no reducen la inflamación, pero alivian el dolor.

 

EJERCICIO

Los ejercicios cumplen un papel importante en el tratamiento de todos los tipos de artritis juvenil. En los niños con artritis, el ejercicio ayuda a mantener las articulaciones en movimiento y los músculos fuertes, al mismo tiempo que se recupera la movilidad y la fortaleza perdida. La práctica constante de ejercicio facilitará la realización de actividades cotidianas como caminar y vestirse.

 

EJERCICIO TERAPÉUTICO

Las terapias física y ocupacional pueden contribuir en la mejoría del movimiento de las articulaciones que tienen dificultad al moverse. Mientras el uso de medicamentos reduce el dolor y la inflamación, únicamente el ejercicio terapéutico puede restaurar la habilidad de movimiento de una articulación. Estos ejercicios facilitarán el desempeño de otras actividades rutinarias como caminar, escribir, vestirse, etc.
Los ejercicios de amplitud de movimiento ayudan a mantener la flexibilidad de las articulaciones. Esta clase de ejercicios son muy importantes para aquellos niños que tienen dificultad al mover una articulación o si las articulaciones se han doblado. Las articulaciones que no se mueven bien se encuentran con mayor riesgo de desarrollar artritis degenerativa, inclusive si la inflamación está bien controlada.
Los ejercicios de fortalecimiento incrementan la resistencia y fuerza de los músculos. Cuando los músculos son fuertes pueden brindar soporte a las articulaciones que son débiles.

 

ACTIVIDADES RECREACIONALES Y DEPORTIVAS

Las actividades recreacionales ayudan a que su hijo ejercite sus articulaciones y sus músculos, a que se desarrolle socialmente y a que se divierta. Pero debe recordar que las actividades recreacionales no deben reemplazar a los ejercicios terapéuticos.
La participación en deportes y en actividades recreativas ayuda a los niños con artritis a tener más confianza en su capacidad física. Fomente actividades como la natación y el montar en bicicleta, ya que éstas permiten ejercitar las articulaciones y los músculos sin que sientan presión por soportar demasiado peso. Generalmente, actividades tales como saltar en un trampolín o trotar no son recomendables. Sin embargo, se podrían permitir deportes agresivos tales como el fútbol o el baloncesto, si es que su artritis se encuentra bajo control. La práctica de ejercicios especiales y el uso de equipo de protección pueden reducir el riesgo de desarrollar una lesión.

Los niños con artritis ideopática juvenil podrán lograr un mejor resultado a través del diagnóstico y tratamiento tempranos. El tratamiento del niño dependerá del tipo de artritis y de sus síntomas particulares.

Todos los programas para el tratamiento de la artritis juvenil tienen como objetivo:
• Controlar la inflamación;
• Aliviar el dolor;
• Prevenir daños en las articulaciones; y
• Optimizar la habilidad de realizar las actividades cotidianas.

El programa de tratamiento del niño incluirá el uso de medicamentos, ejercicios, cuidado de la visión, atención dental y una nutrición adecuada. Ocasionalmente, otros tratamientos, tales como cirugías, podrían ser necesarias para resolver complicaciones especiales a largo plazo.

Debido a la existencia de varios tratamientos para niños con AJ, a menudo se requiere de la colaboración de un equipo de profesionales de la salud. Estos especialistas podrían incluir a un reumatólogo pediatra, una enfermera, un terapeuta físico y ocupacional, un trabajador social, un nutricionista, un oftalmólogo, un psicólogo, un neurólogo, un nefrólogo, un cardiólogo, un dentista o un cirujano ortopédico.

¿QUÉ ES LA ESPONDILITIS ANQUILOSANTE?

La palabra deriva del griego «spondylos», que significa vértebra y «ankylos», que significa soldadura. Existen 7 vértebras en la columna cervical, 12 en la dorsal y 5 vértebras lumbares, unidas entre sí por diferentes articulaciones y ligamentos. El sacro, a su vez, se une al resto de la pelvis a través de unas articulaciones llamadas sacroilíacas. Precisamente en estas últimas es donde se inicia casi siempre la inflamación, extendiéndose hacia otras articulaciones. La enfermedad evoluciona lentamente, pero si no se trata puede llegar a fusionar las vértebras entre sí, dejando la columna rígida, carente de movilidad y flexibilidad.
Afortunadamente son muy pocos los enfermos con espondilitis anquilosante a los que se les sueldan todas las vértebras y cuya columna vertebral queda anquilosada y rígida. Esto es debido a la combinación del tratamiento farmacológico y la terapia de rehabilitación y gimnasia.
La detección temprana, como se puede fácilmente deducir, es fundamental para un buen pronóstico de la enfermedad.
La enfermedad aparece sobre todo en personas jóvenes, especialmente en varones entre los 15 y los 25 años. En algunos casos puede comenzar en la infancia o la adolescencia. En las mujeres la espondilitis anquilosante suele ser más leve y, por ello, muchas veces es más difícil de diagnosticar. Puede aparecer en personas sanas o en pacientes con una enfermedad en la piel, psoriaris o enfermedades inflamatorias del intestino.

  • Espondilitis anquilosante: Es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta fundamentalmente a las articulaciones de la columna vertebral, las cuales tienden a soldarse entre sí, provocando una limitación de la movilidad. Como resultado final se produce una pérdida de flexibilidad de la columna, quedándose rígida y fusionada. Es una enfermedad frecuente, sobre todo en la raza blanca (0.5-1% de la población). Habitualmente aparece en varones entre los 20 y 30 años de edad. En mujeres es menos frecuente y suele ser más leve.
¿QUIEN LA PUEDE CONTRAER?

La causa de la espondilitis anquilosante es desconocida, aunque ya ha sido identificado un gen responsable, el HLA B27, presente en otras enfermedades del mismo grupo . En nuestro país se calcula que entre el 6 y el 8% de la población tiene esta característica del HLA. Sin embargo, no todas las personas que presentan el antígeno activado van a desarrollar la enfermedad, hay otros factores medioambientales que la desencadenan a edades tempranas.Alrededor de un 95% de las personas con espondilitis presentan el antígeno HLA-B27 (no al revés, es decir, no todas las personas con el antígeno van a padecer la enfermedad, se calcula que entre un 6 y un 10% desarrollará la enfermedad).

SÍNTOMAS

Los tratamientos actuales: fármacos, rehabilitación y gimnasia, permiten en la mayoría de los casos controlar los síntomas y la evolución de la enfermedad. El dolor en la parte baja de la espalda empeora por la noche, en la mañana o después de un período de inactividad. Se presenta también dolor y rigidez en la cadera, movimientos limitados, sobre todo cuando están involucrados los relacionados con la columna y las caderas. Puede observarse en pacientes encorvamiento crónico, dolor en el cuello y en los talones.

En algunos pacientes la enfermedad puede comenzar con inflamación de una o varias articulaciones: rodillas, tobillos, dedos del pie, o por dolor debido a la inflamación de aquellas zonas donde se fijan los ligamentos y tendones a los huesos, como el talón o el tendón de Aquiles.

En su evolución se producen ataques o brotes sucesivos de dolor lumbar, con o sin síntomas de artritis (en hombros, caderas, rodillas o tobillos) o de inflamación en los puntos de unión de tendones y ligamentos al hueso. En el tiempo que media entre ataque y ataque de la enfermedad, el paciente está libre de síntomas y puede realizar su vida familiar y laboral normal, excepto en aquellos pacientes en que se vea afectada la cadera.

Existen otros síntomas fuera del aparato locomotor, sobre todo en la estructura del globo ocular, como es la uveítis. Raras veces pueden presentarse lesiones pulmonares o en las válvulas cardíacas. La inflamación y la pérdida de movilidad de las articulaciones de la caja torácica y de la columna dorsal pueden producir una rigidez y una disminución de la elasticidad del tórax, que repercute sobre la función de la respiración.

DIAGNÓSTICO

En la espondilitis puede observarse la progresión de la enfermedad a través de las vértebras. Factores de mal pronóstico son la artritis periférica (sobre todo de cadera), edad de inicio antes de los 16 años, el grado de limitación vertebral o la escasa respuesta a los fármacos antiinflamatorios.

Con el fin de reconocer a los pacientes con espondilitis en estadios tempranos y, de esta forma, evitar el retraso en el diagnóstico, el Grupo de Espondiloartritis de la Sociedad Española de Reumatología (GRESSER) comenzó en el año 2004 un registro que contiene los primeros síntomas de los pacientes.

Entre las recomendaciones de Guía de práctica clínica sobre el manejo de los pacientes con Espondiloartritis destaca que el diagnóstico precoz ha de ser considerado una prioridad.

Se recomienda, asimismo, implantar estrategias que fomenten el conocimiento de las espondiloartritis y la colaboración entre médicos de Atención Primaria y reumatólogos para establecer criterios adecuados de derivación de estos pacientes. En este sentido se recomienda derivar al reumatólogo lo antes posible a aquellos pacientes menores de 45 años que cumplan los siguientes criterios:

  • lumbalgia inflamatoria
  • artritis asimétrica preferentemente en miembros inferiores, entesitis, dactilitis
  • Raquialgia o artralgias + 1 de:
    • Psoriasis
    • Enfermedad Inflamatoria Intestinal
    • Uveítis anterior
    • Historia familiar de espondiloartritis
    • Sacroileitis radiográfica
    • HLA-B27+
TRATAMIENTO

El tratamiento inicial en la Espondilitis Anquilosante suelen ser los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) que disminuyen el dolor y la inflamación. En ocasiones producen úlceras y hemorragias gástricas.

También se utilizan corticosteroides, que igualmente alivian el dolor y la inflamación y pueden retrasar el daño de las articulaciones. Son muy útiles para tratar los brotes de la enfermedad, pero administrados de forma continua pueden producir efectos secundarios como fragilidad ósea, glaucoma o cataratas.

Afortunadamente también se dispone de otros medicamentos que además de combatir los síntomas, combaten la enfermedad. Son capaces, pues, de evitar que la enfermedad progrese, se llaman «fármacos antiinflamatorios modificadores de la enfermedad» (FAMEs). Se utilizan en monoterapia, en combinación con otros FAMEs e, incluso, con los fármacos biológicos.

Los FAME convencionales ayudan a prevenir el daño articular y mejoran a muchos pacientes a los que se les administran. Se utilizan en los casos más severos y cuando se afecta la columna y otras articulaciones.

Los FAME biológicos, entre ellos, los anti-TNF (bloqueantes del Factor de Necrosis Tumoral Alfa), han demostrado en los últimos años que son capaces no sólo de retrasar la enfermedad, también de evitar que progrese. Estos fármacos bloquean el exceso de TNF, lo que detiene el proceso inflamatorio que origina el daño de las vértebras y las articulaciones.

Antes de recibir cualquier medicamento biológico su médico ha de comprobar la ausencia de tuberculosis. Según los especialistas, los tratamientos biológicos deben administrarse en la primera etapa de la enfermedad, cuando aún el daño radiológico es mínimo, o no ha comenzado, para evitar lesiones irreversibles.

En el tratamiento de la Espondilitis Anquilosante no se ha de olvidar la rehabilitación, la cual con sus ejercicios destinados a fortalecer la espalda y evitar la pérdida de movilidad, constituyen un pilar fundamental. Deportes como la natación, que permite la extensión de la espalda y la movilidad de hombros y caderas, son especialmente adecuados y recomendables.

CONSEJOS PRÁCTICOS

Los pacientes con esta enfermedad deben evitar trabajos que dañen la columna lumbar, como son los de carga y descarga, así como los deportes con riesgo de traumatismo articular y óseo, y no utilizar fajas o corsés, puesto que favorecen la inmovilidad de la espalda. Especial cuidado deben tener también con las malas posturas, estar demasiado tiempo sentado o en la cama.

Es aconsejable dormir en colchón duro y practicar natación, un ejercicio que permite la extensión de la espalda y la movilidad de hombros y caderas.

Se desaconseja el hábito del tabaco para no perjudicar la función respiratoria, y porque se ha comprobado que los fumadores tienen mayor probabilidad de padecer la enfermedad.

Una ducha matinal relaja los músculos y alivia la rigidez de las mañanas.
Para la espondilitis pueden aplicarse los mismos consejos que para la artritis reumatoide, de alimentación, ejercicio y evitar la obesidad.

El cumplimiento del régimen terapéutico es un elemento clave para controlar la enfermedad. Por este motivo es especialmente importante estar bien informado de la enfermedad y las características de los tratamientos que se tienen prescritos.

El apoyo familiar. En todas las dolencias crónicas, el apoyo de tus seres queridos ayuda a sobrellevar la enfermedad. Si cuentas con entorno familiar y de amigos, sin duda constituyen un valiosísimo apoyo.

Asóciate. En nuestro país hay muchas asociaciones de pacientes que pueden proporcionarte mucho apoyo.

¿QUÉ ES LA GOTA?

Aparece esta enfermedad por un exceso de ácido úrico en el organismo, con lo cual se forman pequeños microcristales que se depositan en las articulaciones, inflamándolas. Es característica la artritis de la articulación que une el pie y el dedo grueso, pero no siempre aparece. También se inflaman con frecuencia rodillas y tobillos. Al principio la artritis aparece intermitentemente, pero si no se trata, el proceso se puede cronificar. Los hombres padecen gota más frecuentemente que las mujeres.

¿QUÉ ES LA ARTRITIS REACTIVA?

Este término se utiliza para describir la artritis que aparece tras una infección intestinal o génito-urinaria. También puede producir lesiones de la piel, úlceras en la boca, conjuntivitis y fiebre.

GLOSARIO

AINE: Siglas de «AntiInflamatorios No Esteroideos». Son  medicamentos que se usan para aliviar el dolor y la inflamación.

ANTICUERPO: Es una proteína producida por el sistema inmunitario del cuerpo cuando detecta sustancias dañinas, llamadas antígenos, tales como bacterias, hongos, parásitos y virus.

AUTOINMUNE: Una enfermedad autoinmunitaria es una enfermedad causada por el sistema inmunitario, que ataca por error las células del propio organismo.

ARTRODESIS: Técnica quirúrgica que consiste en fusionar dos huesos con el objeto de aliviar el dolor.

ARTROPLASTIA: Técnica quirúrgica que consiste en reemplazar una articulación por una prótesis.

ARTROSIS: Enfermedad crónica de las articulaciones, no inflamatoria, caracterizada por la degeneración progesiva del cartílago articular.

BIOMARCADOR: O marcador biológico es aquella sustancia utilizaDA como un indicador de un estado biológico, de existencia de enfermedad, de su evolución o de la eficacia de algún tratamiento.

BROTE: Es un periodo en el que los síntomas de la enfermedad se acentúan y que suele prolongarse durante unas cuantas semanas, e incluso unos pocos meses. Sin embargo, los brotes suelen alternarse con otros periodos de calma relativa o absolutamente asintomáticos.

CÁPSULA ARTICULAR: Estructura de tejido fibroso que está revestido interiormente por la membrana sinovial y envuelve una articulación.

CARTÍLAGO: Es el tipo de tejido que cubre la superficie de un hueso en una articulación. El cartílago ayuda a reducir la fricción que producen los movimientos de una articulación.

CORTICOIDES: Es un medicamento de efecto antiinflamatorio potente. En el caso de la artritis reumatoide suele resultar muy eficaz a la hora de aliviar el dolor, la rigidez y la inflamación articular.

CRÓNICO: Es el proceso patológico que presenta un curso prolongado

DENSITOMETRÍA: Prueba que se utiliza para determinar la densidad de los huesos y que sirve para el diagnóstico de la osteoporosis.

DIAGNÓSTICO: Procedimiento por el cual un médico identifica una enfermedad.

DIAGNÓSTICO PRECOZ: Diagnóstico que se realiza durante fases iniciales de una enfermedad y que muchas veces permite el comienzo temprano de un tratamiento eficaz y mejorar el pronóstico de la dolencia.

ESCLERITIS: Inflamación de la esclerótica, membrana externa del globo ocular.

EXTRAARTICULAR: Manifestación que afecta a sectores del organismo no relacionados con las articulaciones.

FACTOR REUMATOIDE (FR): Es una proteína producida por el sistema inmunológico que puede atacar a los tejidos sanos del cuerpo. Se encuentra presente en aproximadamente el 80% de las personas con artritis reumatoide.

FAME: Siglas de Fármacos Modificadores de la Enfermedad». Grupo de medicamentos empleados en el tratamiento de la artritis reumatoide cuya acción tiende a detener la actividad inflamatoria responsable del trastorno y puede mejorar el curso de la enfermedad.

FÉRULA: Dispositivo ortopédico utilizado para inmovilizar una parte del cuerpo.

GLÓBULOS BLANCOS: O leucocitos. Células sanguíneas que forman parte del sistema inmunitario.

HEMOGLOBINA: Pirmento contenido en los glóbulos rojos responsable del transporte de oxígeno en la sangre.

INFLAMACIÓN: Es una reacción defensiva del sistema inmunitario ante una posible amenaza y uno de los síntomas más comunes de la artritis. Se caracteriza por venir acompañada de calor, enrojecimiento, dolor y rigidez de la zona afectada.

INMUNOSUPRESORES: Grupo de medicamentos que deprimen la actividad del sistema inmunitario.

LÍQUIDO ARTICULAR O SINOVIAL: Fluido que rellena la cavidad articular y que actúa como una especie de lubricante reduciendo el roce entre las estructuras de una articulación.

MEMBRANA SINOVIAL: Es una fina capa de tejido que recubre la parte interna de la cápsula articular (estructura que envuelve las articulaciones). Tiene la función de producir un líquido llamado líquido sinovial, que actúa como lubricante.

NÓDULOS REUMATOIDES: Son unos bultitos más o menos consistentes y por lo general indoloros que se forman debajo de la piel en el 10-25% de las personas con artritis reumatoide.

OSTEOPOROSIS: Trastorno de los huesos caracterizado por una disminución de la densidad ósea.

OSTEOTOMÍA: Técnica quirúrgica que implica el corte y remodelación de uno o más huesos.

PCR: «Proteína C Reactiva». Proteína ausente en el suero sanguíneo de las personas sanas que aparece cuando existe un proceso inflamatorio, especialmente en las fases agudas.

PLACEBO: sustancia que carece de acción curativa y es farmacológicamente inerte. Se utiliza como control en los estudios clínicos.

PRÓTESIS: Dispositivo diseñado para reemplazar un órgano dañado del cuerpo o una parte faltante del mismo.

REUMATÓLOGO: Médico especializado en la atención de personas que padecen alguna enfermedad reumática.

RIGIDEZ ARTICULAR: Disminución de la funcionalidad de una articulación a causa de largos períodos de inmovilización, por un traumatismo o como consecuencia de procesos inflamatorios que hayan destruido o alterado parcialmente la articulación.

SISTEMA INMUNITARIO: es un sistema de defensa que protege al cuerpo de las enfermedades. Está formado por órganos, tejidos, células y proteínas, cuya función consiste en mantener la estructura propia del cuerpo mediante el rechazo de sustancias extrañas y agente patógenos como bacterias, virus, parásitos y hongos.

SISTÉMICO: Que afecta al organismo en su totalidad; es decir, que «afecta al cuerpo entero», en lugar de una sola parte o un solo órgano.

TERAPIA OCUPACIONAL: Tratamiento empleado en diversas enfermedades que tiene como finalidad rehabilitar al paciente planificando actividades físicas y mentales con finalidades terapéuticas.

TNF: El factor de necrosis tumoral (TNF, abreviatura del inglés tumor necrosis factor) es una proteína liberada por las células del sistema inmunitario que interviene en la inflamación, la apoptosis y la destrucción articular secundarias a la artritis reumatoide, así como en otras patologías.

VELOCIDAD DE SEDIMENTACIÓN GLOBULAR (VSG): prueba diagnóstica sencilla consistente en la medición del tiempo que tardan los glóbulos rojos en depositarse ne el fondo de un tubo de ensayo que contiene sangre en unas condiciones específicas y que se emplea como parámetro para detectar inflamación asociada a infecciones, cánceres y enfermedades autoinmunes.

VIRUS: es un agente infeccioso microscópico acelular que solo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos.

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