Clasificacion artritis

TIPOS DE ARTRITIS

Como hemos dicho anteriormente, son más de 100 las enfermedades que pueden motivarla. Las más frecuentes son:

  • Artritis Reumatoide: Es una poliartritis que afecta con frecuencia a las articulaciones de los miembros (especialmente manos y pies) y menos a las de la columna. Suele ser bilateral y simétrica, lo cual quiere decir que inflama las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo. Predomina en el sexo femenino, sobre todo a partir de los 40-50 años.
  • Gota: Aparece esta enfermedad por un exceso de ácido úrico en el organismo, con lo cual se forman pequeños microcristales que se depositan en las articulaciones, inflamándolas. Es característica la artritis de la articulación que une el pie y el dedo grueso, pero no siempre aparece. También se inflaman con frecuencia rodillas y tobillos. Al principio la artritis aparece intermitentemente, pero si no se trata, el proceso se puede cronificar. Los hombres padecen gota más frecuentemente que las mujeres.
  • Espondilitis anquilosante: Es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta fundamentalmente a las articulaciones de la columna vertebral, las cuales tienden a soldarse entre sí, provocando una limitación de la movilidad. Como resultado final se produce una pérdida de flexibilidad de la columna, quedándose rígida y fusionada. Es una enfermedad frecuente, sobre todo en la raza blanca (0.5-1% de la población). Habitualmente aparece en varones entre los 20 y 30 años de edad. En mujeres es menos frecuente y suele ser más leve.
  • Artritis psoriásica: Es una enfermedad de las articulaciones que se presenta en algunos enfermos de psoriasis, lo que le confiere unas características peculiares en cuanto a evolución y pronóstico. La lesión articular es inflamatoria, es decir con dolor, hinchazón, calor, dificultad de movimiento de la articulación inflamada y, a la larga, posibilidad de deformación. Sólo un 10% de enfermos con psoriasis desarrollarán artritis y la gravedad de ésta no tiene relación con la extensión de la lesión de la piel. Es una enfermedad crónica, que evoluciona irregularmente a lo largo de la vida, con épocas de inactividad y épocas de inflamación y dolor.
  • Artritis idiopática juvenil: Es la forma más común de artritis en los niños. Produce dolor, rigidez articular, hinchazón de las articulaciones y pérdida de movimiento. Puede acompañarse de lesiones cutáneas y fiebre.
    Lupus eritematoso: Es una enfermedad autoinmune, de predominio en mujeres jóvenes y que puede dañar la piel, las articulaciones, el corazón, los riñones y otros órganos internos.
  • Artritis reactiva: Este término se utiliza para describir la artritis que aparece tras una infección intestinal o génito-urinaria. También puede producir lesiones de la piel, úlceras en la boca, conjuntivitis y fiebre.
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TRATAMIENTO

Existen muchos tratamientos que ayudan a mejorar los síntomas de la enfermedad y, generalmente, se emplean varios simultáneamente. Encontrar el tratamiento correcto para cada paciente, en ocasiones, puede llevar algún tiempo, y puede cambiar cuando su enfermedad se modifica. Es su reumatólogo quién debe recomendarle el más adecuado en su caso.

Por otra parte, en el tratamiento de las artritis, especialmente si son crónicas, puede estar implicado todo un equipo terapéutico en el que, además del reumatólogo, participan el médico de familia, el médico rehabilitador, el ortopeda, terapeutas físicos y ocupacionales, psicólogos…

Los tratamientos para la artritis pueden ser clasificados en varios grupos: medidas básicas, medicación, y cirugía…

MEDIDAS BÁSICAS

  • Reposo: durante las fases activas de la artritis, cuando los síntomas son más intensos y existe fatiga, es preferible aumentar las horas de reposo hasta que empiece a hacer efecto la medicación. Posteriormente, reanude su actividad de forma progresiva.
  • Ejercicio: es muy importante para mantener la movilidad y la independencia física. El ejercicio también mejora el dolor, reduce la fatiga y le ayuda a sentirse bien. Haga los ejercicios que le recomienden, al menos una vez al día, durante los momentos en que se sienta con menor fatiga o rigidez. Si aparece dolor después de realizarlos y dura más de dos horas, reduzca el nivel de actividad para la próxima vez, o deje los ejercicios durante unos días.
  • Frío y calor: utilizados sobre las articulaciones inflamadas pueden aliviar el dolor y la rigidez, por ejemplo, antes de hacer los ejercicios. El calor, que se puede aplicar con la esterilla eléctrica o en el baño, ayuda a relajar la musculatura, mientras que el frío, aplicando bolsitas de hielo, anestesia la piel y reduce el dolor.
  • Proteger las articulaciones: existen muchos dispositivos para hacerle más fácil la realización de sus tareas diarias, como bastones, plantillas, agarraderas para objetos finos… El exceso de peso está relacionado con algunas artritis, como la gota. Es aconsejable siempre mantener un peso adecuado, y para ello debe restringir las comidas calóricas y hacer ejercicio.

MEDICACIÓN

Existen muchos fármacos que pueden usarse para tratar la artritis. Algunos se emplean en todo tipo de artritis, mientras que otros son específicos y son empleados en situaciones concretas. En general, todos deben ser prescritos por un médico.

Los medicamentos más comúnmente empleados en la artritis son los antiinflamatorios no esteroideos, los cuales sirven para reducir el dolor y la inflamación. Los más conocidos son: la aspirina, ibuprofeno, naproxeno…

Otros medicamentos frecuentemente usados son los analgésicos, los cuales alivian el dolor sin suprimir la inflamación; no tienen complicaciones digestivas, a diferencia de los anteriores. Los corticosteroides se prescriben también para reducir el dolor y la inflamación; a causa de sus posibles efectos secundarios, siempre deben de ser prescritos y controlados por un médico.

Cuando la enfermedad no responde adecuadamente al tratamiento convencional y temprana a los fármacos antireumáticos modificadores de la enfermedad (FAME), Methotrexate ®, leflunamida (Arava ®), Sulfasalacina (Salazopyrina ®), hidroxicloroquina (Dolquine ®) y persiste la actividad inflamatoria clínica y analítica con discapacidad, existe la terapia biológica que ha sido un paso de gigante que se dio con el cambio de siglo, cuando los servicios de reumatología comenzaron a ofrecer a sus pacientes esta medicación, con fármacos derivados de células animales o humanas que, utilizados en un momento temprano de la enfermedad, logran paralizarla y «en algunos casos» también revertirla moderadamente y aunque su coste es muy caro, merece la pena por su eficacia.

CIRUGÍA

La mayor parte de las personas nunca necesitarán cirugía para tratar su artritis. No obstante, en algunos casos de mala evolución, una intervención quirúrgica puede resolver problemas en los que han fallado otros tratamientos. La cirugía más empleada en la artritis es la sustitución de una articulación dañada por una artificial (prótesis).

Fuente: Sociedad Española de Reumatología

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